Me leen:





97.

¿Me entiendes? No creo.
Ni lo intentes, no quiero.
Pregúntame primero si quiero algo, si busco o espero. Quizás te sorprendas al darte cuenta de que no existen barreras. Hacía tiempo que no me sentía ni tan libre ni tan vacía. Sácame de aquí pero ni se te ocurra sonreírme. Odio esa felicidad enlatada, no me sirve.
Tú dame la soga, yo pongo el cuello y la decisión. Tú pon por mis pasillos el ruido de su colonia chocando con el oxígeno y yo ya si eso soy feliz o ya veo qué hago, a ver si me apetece un rato.
Deja que me hunda a no ser que quiera agarrar tus palabras, no suelo pedir ayuda porque no sé aceptarla.
¿Qué tal si te vas y ya bis vamos llamando? Planta flores naranjas para no olvidarte de mis manos, yo me fumaré el cigarro del deseo como siempre y en alguna nube de humo escribiré tu nombre. ¿Cómo has dicho que te llamas?
Vamos a fallarnos, para más tarde los polvos. Luchemos con portazos y gritos, a ver quién puede más contra el odio que nos une y nos separa tanto.

Que duela en el pecho no tendría por qué significar tener tristes los ojos, cuando tienes tristes hasta las ojeras plantéate hasta dónde estás dispuesta a llegar.

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Lérida., Spain
Quizás solo se trate de prosperar, de seguir por un camino que no sea el que marquen tus labios, unas caricias que no sean las tuyas.