'Dime, ¿alguna vez te has preguntado por qué los árboles en esqueleto albergan un silencio inevitable? Dime, ¿has pensado acompañar a la cigüeña en sus pasos? ¿Acaso no sabes que las preguntas nacen antes que las ideas?'
¿Sabes qué hubiera pasado si la bomba estallara justo en la frontera? ¿Perseguís en ese lado a cualquier desconocido para cambiar esa condición? Pregunto, ¿has logrado tú encontrar a un perro siempre fiel? ¿Te gusta comer miel a cucharadas? ¿El infierno son las calles, como aquí, cuando te aprisionan?
Aquí sí, en este lado.
En el otro, saltada la frontera.. ¿Existe alguien feliz? ¿Existen esas ansiadas miradas que albergan la calma y que por aquí tanto prometen? En esas calles.. ¿Los niños corren, saltan y chillan por las carreteras sin ser regañados? ¿Los ancianos se sientan en puertas con sus viejas sillas para ver el atardecer ser vencido? ¿Los deberes son compartidos? ¿Las madres pueden cumplir sus sueños sin pagar caro precio? ¿Las chicas sonríen y son tan bellas como inalcanzables? Cuéntame, ¿cabe sitio para mi cuerpo falto de alma en ese lugar? ¿Las despedidas son 'hasta luego' prometidos o 'hasta nunca' rotos? ¿Los abrazos también ahogan o sois más de estar pasando las horas entre besos para, más tarde, besaros más allá de los labios?
¿Podrías explicarme si allí vuestro despertador es un canto? ¿Por qué el mío es un berrido?
En ese lado.. ¿Las lágrimas fluyen o son detenidas? ¿Andan por ahí mis ganas de vivir? Si voy a visitaros.. ¿Podré sentir al fin el dolor? ¿Podré gritar hasta extinguirme en mi eco? ¿Podré corretear por carreteras entre camiones desafiando a la gravedad? ¿Me atrapará la muerte por fin o voy a seguir corriendo?
¿Estáis vivos, ahí, en el otro lado?
Me leen:
90.
Tiemblo sin querer, se me humedecen los ojos sin saber que me pasa, a santo de nada. Mil agujas me atraviesan de golpe, sin avisar y sin anestesia clavándose en el vacío que queda entre mis pulmones cada vez que sus carcajadas sepultadas aparecen en mi mente como un latido inerte que se esfumó dejando el eco de un suspiro. Que tira de mis pupilas, tornando en rojo el marrón, para regresar a las vistas de su cuerpo en estado de espera entre los raíles y alejándose luego en una línea de metro perdida en una plaza cualquiera de Madrid que ha marcado mi vida.
89.
Aquella escapada sin condición, bendición de vete tú a saber qué para que todo funcionara. Un beso ya planeado, y otros cientos de rebote. Una sonrisa tonta, una lágrima en un andén. Tú ríete que yo me rompo, tu mírame que yo nada te escondo. Siento con el alma en el pecho, el corazón en la boca desalentado por el poco talento de mis manos torpes nerviosas sin ti, las palabras atascando mi garganta y los ojos mojados, siempre mojados por no ser capaces de huir.
Quiero estar ahí, temiendo cada segundo que me dejes caer pero con posibilidad de conseguir verte una vez más. No sabes nada, nada de mí porque desconoces tu interior y yo solo trato de entenderte, de juntar cada uno de tus pedazos sin que me ladres con todo lo que tengo para regalarte, todo lo que no quieres ni ver. Quién fuera tu salvamento, quién fuera aquella chica a la que quieres sin querer.. Ojalá la luna entendiera que desde que te conocí no existe nadie más, que sus celos deberían ser pasajeros, que siento que me muero cada vez que no te tengo, y por costumbre me faltas.
Y ahora andamos por el mundo, tú y yo por separado, tus pasos y mis ganas, rastreando cada uno de los arañazos de tu corazón para hacerte brillar. Quiero hacerte feliz.
88.
La de hostias que me he dado y sigo confiando, si es que soy imbécil. Tan presa me tendrás que tener con tus labios, si solo imaginarlos tiemblo, si moriría en carretera por subirme a la escalera que lleve a tu mente; sólo por saber si me piensas. Lo que daría por despertar y verte invadiendo mi intimidad, tu foto en la mesa del comedor y tu sonrisa inundando mi aire, que duermas y comprobar que estás soñando, que me estas soñando cuando te acaricio y agarras mi mano susurrandole a cada dedo que me has echado de menos. Mi cordura prohibida, mis llantos esculpidos en tus caderas, en los kilómetros que nos separan, en el recuerdo de tu mirada.
Renacer en tu mirada, ser en tus manos como un niño con juguetes nuevos.
87.
Me mutilo al no quererte, más bien al quererte, pero lejos. De lejos te quiero y aquí me acompañas. Es raro vale? Yo lloro y se me pasa, son momentos que no surgen. Verás, juegas tú, chica de hierro, sonrisa de plata y ojos llenos de mí y juego yo, inútilmente, yo, que duermo acurrucada cada noche junto a los besos que no nos daremos, yo que despierto cada mañana con la carcajada tuya que no oí, y en cada momento más ganas de verte. Te atravesaría con un camión si no supiera que más tarde te echaré de menos, es así, es obvio, no es rutina porque es imposible, es, es y punto. Y nosotras somos, somos y punto veleros a la deriva, o quizás no, o quizás sea una tormenta, o quizás no tengamos ni siquiera mar y trate de nadar hasta ti en vano.
No hay quién te entienda, no sé si quiero entenderte, solo quiero que me mires, me sonrías, y sentir dolor punzante cuando sepa que lloras, que me insultes, que me pienses y no lo digas. Yo solo quiero saber que esa coraza tiene un fondo, que es solo un amago a la razón, que me vuelvo loca con motivos. Aunque vaya a volvérmelo igual.
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- Laura.-
- Lérida., Spain
- Quizás solo se trate de prosperar, de seguir por un camino que no sea el que marquen tus labios, unas caricias que no sean las tuyas.